Grupo de Barcelona de danza urbana hace historia en los mundiales de hip-hop en Estados Unidos

No todo es flamenco y rumba catalana. En una ciudad que respira arte por los cuatro costados, un grupo de jóvenes bailarines de Barcelona acaba de hacer historia en el World Hip Hop Dance Championship celebrado en Phoenix, Arizona. Y no se trata de un grupo con respaldo de grandes marcas ni de apellidos famosos, sino de pura pasión, horas de ensayo en locales alquilados y una comunidad que ha empujado fuerte desde abajo.

El grupo se llama “Crew BCN Roots”, y si no te suena el nombre, apúntatelo, porque lo vas a oír mucho en los próximos años. Son chavales —y no tan chavales— que llevan años en la escena underground de danza urbana, muchos salidos de los barrios de Sants, Nou Barris o El Carmel. Han trabajado duro, sin apenas recursos, y contra todo pronóstico acaban de meterse en el podio de una de las competiciones más exigentes del mundo.

Para que se entienda la magnitud del logro: el campeonato reúne a más de 50 países, con un nivel técnico y coreográfico que te deja sin aliento. Estados Unidos, Japón, Filipinas o Nueva Zelanda son potencias históricas en esto del hip-hop. Barcelona, aunque siempre ha tenido talento, nunca había llegado tan alto. Hasta ahora.

Lo más emocionante es que su coreografía fue 100% original, con referencias claras a la cultura urbana de nuestra ciudad. Mezclaron funk, locking, popping y breaking con una puesta en escena que recordaba a las noches de Glòries y los batallas improvisadas en los búnkers del Carmel. Pero no se quedaron en lo técnico: hubo narrativa, emoción y un mensaje claro de resistencia y orgullo de barrio.

Muchos de ellos compaginan entrenos con curros de media jornada o estudios universitarios. Ensayaban en un centro cívico cuando podían, o alquilaban salas compartidas con otros colectivos. No fue fácil pagar los billetes ni la estancia, y gran parte del viaje se financió con una campaña de crowdfunding que movieron ellos mismos por redes sociales. La comunidad respondió: cientos de aportaciones pequeñas, rifas, eventos solidarios… y ahí están, representando no solo a Barcelona, sino a todo un movimiento que lleva años pidiendo paso.

Lo que emociona, más allá del premio, es la historia de esfuerzo colectivo, de amistad y de lealtad a una forma de vida. Porque para ellos, el hip-hop no es una moda, es un lenguaje, una forma de expresión y, muchas veces, una vía de escape. En un momento donde parece que todo lo cultural tiene que venir empaquetado por grandes productoras o marcas, ver cómo un grupo nacido de la calle se abre camino en un escenario global es, simplemente, brutal.

Y sí, ahora las academias les llaman, los sponsors empiezan a interesarse y los medios locales ya están contando la historia. Pero lo más bonito de todo es que siguen siendo los mismos. Vuelven a Barcelona con las ideas más claras que nunca, sabiendo que esto no es un final feliz, sino el principio de algo más grande.

Así que si tienes oportunidad de verles en directo en algún evento en la ciudad —porque ya se están organizando cositas—, no te lo pierdas. “Crew BCN Roots” está marcando un antes y un después en la danza urbana nacional, y todo empezó, como tantas buenas historias, con un grupo de colegas bailando por amor al arte en una plaza cualquiera de Barcelona.